

Charlotte Marie Pomeline Casiraghi, o mejor conocida como la nieta de Grace Kelly, es la encarnación de la vida real, y por real no nos referimos a un reality show, si no que es de sangre azul, de la realeza de Mónaco, de la dinastía Grimaldi. Quizás ella nunca herede el trono de su país pero es, sin duda alguna, la heredera del estilo y la elegancia de sus antecesoras, hecho bien sabido por sus amigos diseñadoras como Karl Lagerfeld y Frida Giannini quienes la visten e incluyen en sus campañas, sabiendo que no hay “royal” más indicada para crear tendencias con sus diseños.
Criticada por no exponerse tanto a los medio como lo haría Kate Middleton en su momento, la presidenta honoraria del equipo de equitación de Mónaco se dedica a asuntos más protocolarios, como entrenar a sus caballos, recaudar fondos para la fundación Nelson Mandela, editar una edición especial de AnOther magazine o aparecer en la portada de Vogue París; su ausencia en la televisión y su negación a dar entrevistas, que no se relacionen al mundo de los caballos, hace que los paparazzi se vuelvan locos cada que sale de vacaciones o pasea a su perro salchicha en los alrededores del palacio.
Fotos: especial
texto: Gerardo H. Alcántara